Durante nuestras vidas siempre hemos escuchado a París como la ciudad del amor, título que ha sido debatido con Venecia, pero está última se ha quedado rezagada tanto en atractivos como en visitas de turistas.
Novelas, películas y series televisivas nos muestran esta envolvente urbe como la ciudad del amor, también llamada la ciudad de la luz, París.
Siempre existía en mi la inquietud al igual que en muchos de descubrir y sentir que tiene París que podía darle este título que no lo pudiera tener otra ciudad del mundo, que la hacía diferente, cuál era el punto de partida que la llevaría a ser aceptada en la mente del mundo como la ciudad del amor.
París, recorrer sus calles, conocer su gente, visitar sus monumentos, descubrir su magia nocturna y su esplendor a la luz del día.
A lo largo de la famosa avenida de los Campos Elíseos, la elegancia de su gente, el buen vestir, su gastronomía y sus museos imponentes hacen sentir esa libertad de una ciudad admirada por el mundo. No se puede dejar de destacar su principal monumento, considerada una de las maravillas del mundo, la Torre Eiffel.
Todo envuelto en un mismo aire de glamour y elegancia, una arquitectura que resalta por encima de lo antes visto.
¿Por qué París es considerada la ciudad del Amor? Si el amor muchos los definen y profesan a su manera, pero todos coinciden en qué el amor es un sentimiento que nace en el interior de las personas, que no se puede ver, sólo demostrar y sentir, entonces colocar el título de la ciudad del amor a una ciudad es como si el amor fuera un helado que te lo comes en un lugar y en otro no.
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